El alojamiento privado representará casi una quinta parte de las reservas globales de alojamiento dentro de dos año la compañía especializada en análisis financiero Susquehanna International Group, que asegura que el alojamiento privado se acercará a los 100.000 millones de ventas en 2018, alrededor del 19 por ciento del total de reservas globales.

Tal y como informa Tnooz, la proporción total del alojamiento privado está aumentando constantemente, pero no tan dramáticamente como algunos podrían haber supuesto, con su porción del mercado en 2014 cifrada en el 16 por ciento y el 18 por ciento en 2016.

Airbnb es inevitablemente considerado el jugador dominante en el mercado. Sin embargo, son los esfuerzos del Grupo Priceline y Expedia Inc los que está capturando el interés de los inversores.

El informe asegura que Booking.com y HomeAway están bien posicionados para beneficiarse del pronóstico de crecimiento en el alojamiento privado, lo que significa esencialmente que tienen ambos lados de la ecuación del alojamiento en sus manos.

Según Expedia.com, la compañía pronto verá las ventajas de la comercialización cruzada del inventario de HomeAway en torno a su grupo de marcas (Expedia, Hotels.com, Venere…).

Airbnb, beneficiado por su situación fiscal

Según el Financial Times, alrededor de un tercio de los ahorros que Airbnb ofrece a los clientes en alojamiento en la ciudad de Londres proviene de tener una cuenta de impuestos más bajos.

Mientras que un hotel tradicional tiene que pagar tarifas costosas en su propiedad, y cobrar el IVA sobre el costo total de su estancia, las personas y las pequeñas empresas que alquilan habitaciones en Airbnb tienen un régimen fiscal mucho más ligero: el servicio sólo cobra el IVA en su servicio,  evitando la mayor parte del dinero transferido de huésped a huésped, y los propietarios son beneficiarios de una serie de exenciones fiscales encaminadas a alentarlos a acoger a los inquilinos. Las grandes empresas británicas también cobran el IVA, pero sólo cuando sus ingresos superan las 83.000 libras, algo que sólo los anfitriones más grandes de Airbnb logran.

Al mismo tiempo, Airbnb está a punto de perder más de 400 millones de euros en la propia ciudad de Londres como resultado de una nueva medida que limita los alquileres a corto plazo a 90 días por año.

La compañía anunció el mes pasado que los propietarios que utilizan su plataforma ya no podrán alquilar su inmueble completo por más de tres meses, en un intento por frenar la crisis inmobiliaria de la ciudad.

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