En un conocido hotel de Silicon Valley, dos tecnologías se han unido para mejorar y automatizar determinadas tareas relacionadas con el servicio de habitaciones.

Un pequeño robot, equipado con cámaras 3D, está cargado con un kit de baño, un periódico y una toalla de repuesto. Sale del vestíbulo, llama al ascensor y entrega los artículos en la habitación indicada. Desde el pasado otoño, una flota de robots Relay fabricados por la compañía Savioke han realizado más de 50.000 entregas similares en hoteles de seis ciudades de Estados Unidos.

Los resultados de esta prueba de campo respondieron a una pregunta muy importante para el futuro de la robótica en los hoteles: ¿qué sucede cuando incorporas a un robot una vista de alta resolución de su entorno y la capacidad de reaccionar a lo que ve? Resulta que creas una industria nueva.

Los robots diseñados para realizar tareas específicas pueden percibir su entorno, ser capaces de realizar tareas repetitivas, aprender a hacer otras nuevas, estar disponibles a cualquier hora y ser actualizados fácilmente. Piense en una cortadora de césped que puede cortar el césped por sí misma. O en un compañero robótico capaz de encontrar y transportar artículos de un estante de una tienda de comestibles para un cliente con problemas de movilidad, incluso si la tienda ha movido los artículos a diferentes estantes.

Estos dispositivos están a la vanguardia de una ola de máquinas con el potencial de trabajar con mayor autonomía, a un coste menor y en todos los sectores, desde el alojamiento hasta la entrega de paquetes. Y están creando nuevas oportunidades de inversión en tecnologías en todos estos mercados.

En otras palabras, los robots de servicio de habitaciones son sólo el comienzo de algo mucho más grande.

Puede parecer que ya hemos oído hablar de estas habilidades antes: una mayor autonomía, una mejor inteligencia, una base de conocimientos cada vez mayor. Esos mismos rasgos son el sello distintivo de las nuevas industrias construidas alrededor de los drones y los coches autónomos.

Sin embargo, la combinación de cámaras 3D, procesadores en tiempo real y machine learning está preparada para generar un impacto más amplio y profundo.

Una mayor resolución de las cámaras, por ejemplo, permitirá a los drones trabajar con mayor precisión y seguridad. En el futuro, podrán volar a través de una ciudad o en terrenos complicados para entregar paquetes mientras ve lo suficiente para evitar antenas y pájaros e incluso cambiar su ruta automáticamente si necesitan despejar el espacio aéreo.

Noticia original en TechCrunch.

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