Cuando se trata de innovación, las aerolíneas rara vez exigen cambios radicales a los fabricantes de aviones. Después de haber visto el final del Concorde a principios del nuevo siglo, las aerolíneas, por lo general, no están precisamente obsesionadas por contar con aviones que alcancen mayores velocidades.

Muchos ni siquiera quieren aviones que puedan volar más lejos, calculando que no hay razón para comprar un avión capaz de volar 18 horas si sólo vuela entre Nueva York y Londres. Y en cuanto a los servicios para los pasajeros, la mayoría de las aerolíneas no contemplan la incorporación de bares o duchas, por ejemplo.

En cambio, sus necesidades suelen ser básicas, prácticas e impulsadas por el factor económico. Quieren aviones que transporten tanta gente y tanta carga como sea posible, mientras que consumen cada vez menos combustible.

El Boeing 787 es un éxito comercial no porque sea un poco más cómodo para los pasajeros –Boeing lo diseñó para limitar los efectos del jet-lag–, sino porque es mucho más económico que los aviones más antiguos que reemplaza. El 787 puede convertir en rutas marginales en moneymakers para las compañías, incluso teniendo en cuenta el precio alto del avión.

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Pero un nuevo programa, anunciado por Airbus, quiere ayudar a las aerolíneas a cambiar esta forma de pensar. Airbus pretende introducir una nueva plataforma que podría hacer más práctico y sencillo para las aerolíneas instalar temporalmente cafeterías, gimnasios, estudios de yoga, áreas de juegos infantiles, vainas para dormir o bares.

Estas comodidades han sido posibles antes, y las aerolíneas han decidido no apostar por ellas. Pero esta vez podría ser diferente, asegura Airbus. El fabricante está convencido de que su nuevo concepto podría permitir a las compañías aéreas añadir estas características de una manera más rentable.

La flexibilidad es la clave. A través del programa, que Airbus llama “Transpose”, una aerolínea podría reconfigurar cabinas para cada vuelo. Podría agregar vainas para dormir y una cafetería para un vuelo largo y potencialmente lucrativo con un Airbus A330 que vuela de Los Ángeles a Munich. Del mismo modo, la aerolínea podría reemplazar las vainas y la cafetería con asientos adicionales para el próximo vuelo del avión a Mumbai, que es más corto y podría tener menos clientes de alto valor.

Mediante el uso de la tecnología ya presente en aviones de carga, Airbus cree que una aerolínea podría transformar cabinas en cuestión de minutos o pocas horas. Hoy en día, una aerolínea que instala una cafetería se queda con ella hasta que remodela por completo el interior del avión, un proceso que puede llevar semanas o incluso meses.

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Sin embargo, los pasajeros no deben emocionarse demasiado. Airbus no ha desarrollado completamente la tecnología, y pasarán de dos a cuatro años antes de que la compañía planee mostrarla en un avión. Eso asumiendo que el proyecto no muere antes debido a una carencia de clientes, o a una reglamentación contraria a este tipo de instalaciones.

Incluso si Airbus resuelve la cuestión técnica y el producto llega finalmente al mercado, no hay ninguna pista de que las aerolíneas deseen estas comodidades en sus vuelos. Cuando Airbus desarrolló el A380 hace una década, prometió a las aerolíneas que podrían instalar casinos, gimnasios, salones de belleza y duchas. Pero a excepción de dos aerolíneas que instalaron duchas, ninguna de esas maravillas llegó al mercado.

La mayoría de los operadores sólo quieren asientos. Cuantos más, mejor.

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