Luces en las calles, filas para comprar lotería, aglomeraciones en las tiendas, decoración en las casas… Son algunos de los tópicos de la Navidad que ya estamos viviendo estos días y que nos acompañarán hasta que acabe el año. Sin embargo, aunque a veces parezca que estas fechas se viven por igual y con las mismas tradiciones en todo el mundo, todavía quedan lugares que conservan sus propias celebraciones navideñas, en algunos casos bastante peculiares. Lastminute.com ha reunido algunas de las más curiosas en un Top 10 de tradiciones navideñas que se salen de lo común, para inspirar a quienes estén cansados de los villancicos y el turrón y este año quieran celebrar las navidades de una forma diferente.

1. Estonia: por Nochebuena, mejor al natural

En Estonia se celebra una de las costumbres más peculiares de Navidad, sobre todo si tenemos en cuenta la temperatura: la sesión de sauna de Nochebuena. A simple vista podría parecer una tradición con encanto, pero en realidad no es apta para todo el mundo ¡y menos aún para los pudorosos! Mientras en la mayoría de países las familias se reúnen en torno a la mesa para brindar y disfrutar de la cena, las familias de Estonia prefieren reunirse en la sauna para desnudarse y sudar en la noche de Navidad. Eso sí, todos juntos, porque si no, no sería un festejo navideño.

2. México: donde un rábano importa, y mucho

Si hablamos de tradiciones extrañas, México tiene mucho que contar. En la región de Oaxaca se celebra la Noche de los Rábanos, un festival de arte muy particular que tiene lugar cada 23 de diciembre. En este concurso, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX, los artesanos compiten entre sí creando diferentes escenas y figuras navideñas elaboradas con un material muy particular: el rábano.

Las figuras se exponen en la calle para que todo el mundo pueda verlas, en un ambiente festivo con música y fuegos artificiales. Cada año se presentan más obras al concurso, que ya se ha convertido en un evento de referencia para los amantes de la horticultura.

3. Islandia: ¡que no te coma el gato!

En Islandia es obligatorio estrenar una prenda de ropa por Nochebuena. De lo contrario, te puede comer el gato. Es lo que dice la leyenda de Jólakötturinn, también conocido como “Yule El Gato”. Se trata de un gigantesco felino, completamente negro y con un gran bigote blanco, ojos oscuros y una cola larguísima que le permite dar saltos de vértigo y así recorrer toda Islandia en Nochebuena.

A Jólakötturinn no le gustan los ratones, sino los humanos, y se los come para castigarles si no cumplen con el objetivo de estrenar una prenda de ropa. Así que, si alguna vez pasas las navidades en Islandia, asegúrate de ponerte algo nuevo, ¡aunque sólo sean los calcetines!

4. Suiza: papanoeles olímpicos

En el pequeño pueblo de Samnaun en Suiza se celebra ClauWau, también conocido como el Campeonato Mundial de papanoeles. La competición es algo así como unos juegos olímpicos de invierno, con la diferencia de que todos los participantes van vestidos de Papá Noel.

Las pruebas son de lo más variopinto, desde carreras con raquetas de nieve, hasta concurso de galletas de jengibre.
Pero quizá la competición más pintoresca de estos juegos sea la que llaman “escalada”. Los papanoeles cargan con grandes sacos llenos de juguetes sobre el hombro, corren hasta las casas, llaman al timbre y trepan hasta la chimenea. Así que para los que este año quieran recibir sus regalos de manos de un Papá Noel fornido y atlético, Samnaun es el destino perfecto.

5. Noruega: por Nochebuena, ¡vigila tu escoba!

La Nochebuena en Noruega está llena de superstición. Según la leyenda, es la noche en la que las brujas desempolvan sus escobas y salen a volar durante toda la noche, desafiando a la oscuridad y al frío. Por eso la tradición manda que las mujeres escondan todas las escobas y fregonas esa noche, para evitar que alguna bruja las robe. Por su parte, los hombres se encargan de ahuyentar a las brujas durante toda la noche.

6. Letonia: la visita de las momias

A los letones les gusta celebrar la Navidad como si fuera Halloween. Adultos y niños se disfrazan de momias y van en familia por las casas, pidiendo y recibiendo regalos. A cambio, obtienen la bendición para pasar una próspera Navidad. Así que, si estas navidades ves un grupo de momias paseando por tu barrio, no te asustes; puede que sean tus nuevos vecinos letones.

7. República Checa: donde Cupido lanza tacones

La Navidad es la época en que los solteros checos salen en busca de su media naranja. En ese país se celebra una curiosa tradición por estas fechas, que consiste en que las mujeres solteras se colocan de espaldas a la puerta y lanzan un zapato por encima del hombro derecho. Si el zapato cae con la punta mirando hacia la puerta, sabrán que van a casarse el año próximo. Así que si estás soltero y estas navidades visitas la República Checa, ten cuidado, ¡no te vayan a dar con un zapato!

8. Países Bajos: donde si te portas mal, te llevan a España

Los niños de los Países Bajos reciben sus regalos de Navidad antes que nadie. A ellos se los trae Sinterklaas (San Nicolás) durante la víspera de su festividad, el 5 de diciembre. Según cuenta la leyenda, Sinterklaas llega desde Madrid a los Países Bajos en un barco de vapor. Allí desembarca cada 11 de noviembre, y se monta en un caballo blanco llamado Amerigo.

Siguiendo la tradición, los niños colocan zanahorias para el caballo en la puerta de sus casas y un zapato para que Sinterklaas reparta los regalos. Su asistente, Zwarte Pieten, lleva siempre una lista con los nombres de los niños malos que recibirán carbón en lugar de regalos. Muy parecido a lo que hacen nuestros Reyes Magos, pero con una diferencia: si los niños se han portado realmente mal, Sinterklaas los mete en su saco y se los lleva con él… ¡de vuelta a España!

9. Cataluña: un tronco cagón que, aun así, sabe muy bien

Pero para encontrar costumbres navideñas curiosas no hace falta que nos vayamos tan lejos. En Cataluña se celebra una de las tradiciones más peculiares y divertidas del mundo. Los niños catalanes adoran al Caga Tió, un pequeño tronco de madera que “caga” regalos.

Esta fiesta empieza el día de la Inmaculada, el 8 de diciembre. El tronco, al que se le trata como a una mascota, se coloca al lado de la chimenea y se cubre con una manta para que no pase frío. Desde ese día, los niños lo alimentan cada noche con nueces y chocolate con la esperanza de que así traiga más regalos. El día de Navidad la familia se reúne emocionada alrededor del Caga Tió mientras los niños lo golpean con un bastón para que “cague” los regalos (pequeños juguetes, chucherías o dinero suelen ser los más comunes), mientras cantan una canción tradicional, para animarle.

10. Ucrania: nunca infravalores a una araña

En Ucrania, las arañas y sus redes son un buen presagio. Mientras el resto del mundo llena sus árboles de Navidad de bolas brillantes y luces de colores, los ucranianos adornan los suyos con espléndidas telarañas que, según ellos, bendicen y traen buena suerte para el próximo año.

Esta tradición viene de una leyenda ucraniana protagonizada por una viuda muy pobre que no tenía dinero para decorar el árbol de Navidad. Sus hijos estaban tan tristes que pasaron la Nochebuena llorando. Cuando se quedaron dormidos, unas arañas usaron sus lágrimas para crear enormes telarañas y decorar el árbol con ellas. A la mañana siguiente, día de Navidad, los niños se encontraron un árbol decorado con telarañas brillantes y, como en los mejores cuentos, vivieron felices para siempre. Así que si estas navidades te encuentras una araña por casa, cuídala bien. Puede convertirse en tu aliada para tener el árbol más original del vecindario.

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