ACTE –Association of Corporate Travel Executives- y American Express Global Business Travel (GBT) han publicado un estudio que revela la evolución en el comportamiento y prioridades del viajero de negocios de hoy. Asimismo, este informe analiza cómo las compañías pueden adaptar la gestión de su programa de viajes para satisfacer las necesidades y expectativas de este nuevo perfil de viajero.

El estudio, bajo el título ‘Meet the modern business traveller’ se basa en una investigación en la que han sido encuestados 250 travel managers y compañías. Los resultados arrojan que el viajero de negocios de hoy da una importancia creciente a su calidad de vida, a la conciliación entre su vida personal y profesional, así como a la posibilidad de contar con una experiencia de viaje corporativo personalizada.

Crece el interés por la mejora en la calidad de vida

El estudio indaga en cómo las prioridades del viajero de negocios están cambiando. Casi la mitad de los travel managers que han participado (48%) han percibido que, en los últimos tres años, sus viajeros de negocios se preocupan cada vez más por mejorar la conciliación entre su vida profesional y personal. Con una proporción también alta (42%) se encuentran también las compañías que aseguran que sus viajeros intentan, cada vez más, combinar negocios y ocio durante sus viajes corporativos. Otras demandas que también están creciendo por parte del viajero de negocios son la posibilidad de ser acompañados por un familiar durante el viaje (28%), así como el hecho de poder contar con tiempo libre (23%).

A pesar de que estos aspectos relacionados con la calidad de vida estén adquiriendo un protagonismo creciente, la seguridad sigue siendo la principal prioridad para el viajero de negocios: casi dos tercios de los travel managers (65%) reconocen que se observa una preocupación creciente del viajero por su seguridad personal en los últimos tres años.

“La creciente inestabilidad internacional ha propiciado que una de las principales prioridades de travel managers, pero también de viajeros, sea la seguridad. En este sentido, es fundamental que las compañías puedan obtener información constante y garantizar la visibilidad del viajero, en todo momento, ante un imprevisto”, subraya Luis Dupuy de Lôme, director general de American Express Global Business Travel España.

Aumenta el número de viajeros que rompe con el viaje tradicional

Entre los 250 travel managers encuestados, más de tres cuartos (79%) han visto un incremento en el uso de medios de transporte basados en aplicaciones móviles en los últimos tres años, mientras que casi la mitad (48%) han notado una creciente demanda de servicios de redes de transporte privado (tipo Uber) y un 40% asegura que ha crecido la demanda de alojamiento a través de plataformas basadas en la economía colaborativa (tipo Airbnb).

A la hora de volar, los hábitos del viajero están cambiando también: casi la mitad de los gestores de viajes (49%) aseguran que ha aumentado entre sus viajeros el uso de las compañías aéreas low cost. No obstante, un 23% declara que ha visto un incremento en la demanda de servicios con líneas aéreas tradicionales, por lo que el estudio apunta a que el nuevo viajero de negocios está optando por combinar ambas opciones a día de hoy.

El reto para las compañías

Muchas compañías están comenzando a adaptar sus programas de viajes para responder al perfil de este nuevo viajero de negocios. Más de la mitad de las compañías encuestadas (54%) ha reforzado aquellas políticas dirigidas a garantizar la seguridad personal del viajero, mientras que más de un tercio (36%) están a punto de hacerlo o están considerando cambios en sus políticas en cuanto a seguridad se refiere. En cuanto al uso de servicios de economía colaborativa, los travel managers se encuentran divididos: el 25% provee a sus viajeros servicios de transporte ligadas a las opciones de economía colaborativa, mientras que el 30% no lo hace. Solamente un 9% ofrece a sus viajeros un servicio de alojamiento a través de plataformas de economía colaborativa, mientras el 59% señala que no tiene intención de ofrecer este tipo de servicios a sus viajeros.

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La mejora de la productividad se perfila como el principal motor para mejorar la experiencia del viajero para un 39% de las compañías participantes en el estudio, mientras que un cuarto de los encuestados ha señalado que la mejora de la experiencia es un factor clave a la hora de captar y retener talento. Solo un 14% reconoció que el principal objetivo por el cual mejorar la experiencia de viaje es la consecución de un beneficio económico. No obstante, hay evidencia de que las compañías a menudo muestran un desequilibrio entre los KPIs establecidos y los objetivos que el travel manager señala. La mayoría de los travel managers consideran que los ahorros (90%) son su principal KPI, seguido por Compliance (86%), satisfacción del viajero (68%), productividad del viajero (30%), bienestar del viajero (29%), conciliación vida personal-profesional (24%) y retención de talento (20%).

Conseguir viajeros más felices y productivos

Respecto a las conclusiones de este estudio, Philip Haxne, Regional Director EMEA de Global Business Consulting en American Express Global Business Travel, ha señalado que “el sector de Business Travel está evolucionando y la era del viajero de negocios tradicional ha terminado. A día de hoy, un programa de gestión de viajes sólo puede ser exitoso si se tienen en cuenta las emociones, deseos y hábitos del viajero de negocios. Sólo a través de la adaptación al perfil del nuevo viajero de negocios las compañías podrán atraer y retener talento, así como incrementar la productividad de sus empleados”.

Asimismo, también subraya que “para que este objetivo sea una realidad, las compañías deben beneficiarse de las nuevas tecnologías para facilitar la elección y personalización en la experiencia de viaje”.

Greeley Koch, Executive Director de ACTE (Association of Corporate Travel Executives), ha declarado que “el viajero de negocios de hoy viaja por dos razones: para conseguir sus objetivos en la compañía para la que trabaja y para apoyar sus objetivos personales. Para un número creciente de viajeros, la primera razón no tiene sentido si no contribuye a la consecución de la segunda. Entender que el viajero ha de encontrarse en el centro de la política de viajes es el puente hacia la conciliación personal-profesional, el incremento de la productividad y la consecución de los objetivos empresariales, sin la pérdida de ahorros”.

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