1.700 asistentes de más de cien países, 87 conferencias con 330 ponentes, más de 30.000 horas de experiencias compartidas, 28 pre-eventos, 80 millones de impresiones en redes sociales… Estas son algunas de las grandes cifras que dejó atrás la IV Conferencia Internacional de Datos Abiertos, celebrada en Madrid los días 6 y 7 de octubre. A lo largo del encuentro se batieron todas las cifras de participación de las ediciones anteriores y se anunció el enclave donde tendrá lugar la próxima cita de 2018: Buenos Aires (Argentina).

Pero, ¿qué son los datos abiertos? ¿Para qué sirven? ¿Por qué requieren de conferencias internacionales? Hablar de apertura de datos, por ejemplo en el sector público, significa poner a disposición de emprendedores y empresas todos aquellos conjuntos de datos que generan las administraciones. A través de su reutilización, se desarrolla un nuevo sector económico y por tanto más negocio y nuevos puestos de trabajo.

Con esta información recuperada, las empresas del sector desarrollan todo tipo de aplicaciones y herramientas (mapas, apps turísticas, de aparcamiento, etcétera). Sin embargo, la optimización de todo el proceso requiere de una importante labor de coordinación. La información, para que pueda reaprovecharse con un coste económico moderado, debe ser accesible a través de unos formatos determinados. Además, es imprescindible que se establezcan toda una serie de protocolos que, por ejemplo, garanticen la privacidad de los ciudadanos, entre otras muchas cuestiones.

Precisamente, de la necesidad de estructurar y coordinar todos los avances en materia de Open Data a escala internacional, surgió la Conferencia Internacional de Datos Abiertos. Se celebra en un país distinto en cada convocatoria y, tras su paso por Ottawa, llegó a Madrid, con la organización del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a través de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (SETSI) y de Red.es. Su lema fue ‘Objetivos globales, impacto local’ y tuvo lugar en el auditorio y salas anexas del pabellón norte del Recinto Ferial de Madrid (IFEMA).

Los datos abiertos salvan vidas

Durante la inauguración, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo-Sotelo, subrayó la importancia de la apertura de datos y su reutilización como elemento determinante para el desarrollo económico y como servicio de gran valor para el ciudadano. El Open Data, por ejemplo, permite salvar 7.000 vidas al año al mejorar la respuesta sanitaria, evita 2.549 horas buscando aparcamiento y reduce el consumo energético un 16%, entre otros hitos.

En España, el sector de los datos abiertos tiene un impacto directo en la economía española, que se traduce en unos 1.600 millones de euros. De ellos, 700 millones y 5.000 puestos de trabajo estuvieron relacionados directamente con las bases de datos públicas en 2015.

Durante las conferencias, los ponentes, procedentes de docenas de países, relataron su experiencia y perspectivas en relación a los datos abiertos y los relacionaron con un total de 24 vectores tan dispares como sanidad, medioambiente, periodismo, agricultura, educación, transporte o ciudades inteligentes.

También se analizó el papel de la hoja de ruta internacional que la red Open Data for Development, OD4D, puso en marcha en la última conferencia celebrada en Ottawa (2014), y cómo las discusiones en la IODC16 podían promover un mayor impacto local. La economía y la empresa también fueron asuntos de relevancia, con sesiones que reunieron a directivos de multinacionales como Telefónica o Amazon Web Services, junto con representantes del Instituto de Open Data y del Banco Mundial.

Hervé Falciani, el ponente estrella

Uno de los ponentes más destacados fue el ingeniero de sistemas italo-francés Hervé Falciani, que desde 2009 colabora con la justicia de varios países aportando información de evasores fiscales. El impulsor de la ‘Lista Falciani’ explicó que “estamos abriendo mercados de verdad gracias al periodismo, pero tenemos que complementarlo con ética. La información fiable no sólo viene de los gobiernos y las instituciones, también tenemos que seguir la línea del periodismo de responsabilidad social. La ética nos dice qué es lo mejor para todo. Quizá algún día sea bueno publicar todo lo que recibimos pero de momento está claro que no es el mejor camino”, afirmó el ingeniero.

Entre los temas de mayor relevancia tratados también destaca la necesidad de que el ciudadano se convierta en el centro de la revolución del open data, de forma que se puedan atajar los problemas de desconfianza que genera el conflicto entre open y privacidad.

Respecto al papel de las administraciones, se habló de una nueva realidad en la que cualquiera puede recopilar la información. Las administraciones tienen un papel importante que ofrecer, puesto que son las guían a otras agencias gubernamentales acerca de cómo recoger información esencial para la toma de decisiones públicas.

También se ahondó en la necesidad de cruzar las bases de datos. El open data es ya esencial en nuestras vidas y prescindir de él nos retrasaría. Conectar bancos de datos permitirá pasar de publicar información sobre sucesos a predecir sucesos y necesidades.

28 pre-eventos en Madrid

La semana del IODC arrancó con un total de 28 eventos previos, que también tuvieron lugar en Madrid, entre el 3 y el 5 de octubre. Entre ellos destacó la sexta edición del Encuentro APORTA, celebrado en la SETSI y que congregó a expertos nacionales, empresas reutilizadoras y representantes de organismos públicos, para reflexionar sobre soluciones innovadoras y cooperar para alcanzar un consenso global que asegure los beneficios de la reutilización de los datos abiertos en España.

También se celebró en IFEMA un taller de datos abiertos y sistemas de procesamiento lingüístico, con el objetivo de poner el foco en los potenciales beneficios de la confluencia de Datos Abiertos y las Tecnologías del Lenguaje, y abordar los retos sociales, económicos, legales y técnicos que plantea.

La Biblioteca Nacional acogió, asimismo, el evento Open Data & Culture. Su propósito fue concienciar a las instituciones culturales públicas de España sobre la reutilización de la información y hacer hincapié en la importancia de adoptar un enfoque estratégico para llevar a cabo proyectos de datos abiertos de carácter internacional.

Madrid, durante una semana, fue la capital mundial de los datos abiertos.

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