El éxito de Pokémon Go ha planteado a los destinos y empresas turísticas la posibilidad de aprovechar los recursos que permite la realidad aumentada para la promoción turística.

En primer lugar, algunos hoteles han decidido directamente aprovechar el tirón de Pokémon Go para promocionarse como pokéstops.

Pero incluso en un fenómeno global del impacto que ha tenido Pokémon Go, hay una cierta sensación de burbuja ante una aplicación cuyo uso ya ha comenzado a descender y que se ha hecho demasiado grande en demasiado poco tiempo. ¿Existe un recorrido real para otras aplicaciones que utilizan la realidad aumentada? ¿Hay razones para creer que las empresas turísticas pueden sacar un provecho real de esta herramienta?

Como tantas veces, la respuesta es “sí”, pero con muchos matices. Shangzhi Charles Qiu, Research Assistant en the Purdue Tourism & Hospitality Research Center, ha escrito un artículo en el que afirma que, aunque cada vez más empresas invierten en realidad aumentada, no está claro que este nuevo enfoque lleve más viajeros a los destinos.

No se debe considerar la realidad aumentada sólo como una forma de construir una guía turística más sofisticada. Los mejores casos de éxito contemplan la gamificación como un complemento importante –el caso de Pokémon Go es un buen ejemplo de ello–. Ya existen aplicaciones como TimeWarp o Sleuth que animan a los viajeros a reconstruir eventos históricos o edificios emblemáticos.

En esencia, seguimos viajando porque sentimos esa necesidad de distanciarnos de nuestro entorno de vez en cuando, y un determinado destino nos ofrece lo que necesitamos en ese preciso momento –teoría push/pull–.

Pokémon Go no es una app turística, no está diseñada pensando en nuestro sector, y sin embargo es un juego que añade interés a los destinos turísticos, esa es la clave. La novedad que supone para los viajeros experimentar sus destinos de una forma distinta y de descubrirlo de una manera interactiva lleva al éxito en la aplicación de soluciones de realidad aumentada.

Para los destinos, invertir en realidad aumentada o en realidad virtual –dos cosas completamente distintas– supone una oportunidad para diferenciarse y enriquecer la experiencia del viajero, sin dejarse llevar necesariamente por el boom de Pokémon Go para tratar de replicar su éxito.

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