Solar Impulse, el avión solar de los pioneros suizos André Borschberg y Bertrand Piccard, aterrizó ayer en Sevilla tras atravesar el Océano Atlántico, después de despegar el pasado lunes del aeropuerto JFK de Nueva York, dentro del proyecto de vuelta al mundo a bordo de esta aeronave, alimentada únicamente por energía solar. Es más, el aparato no cuenta con ningún tipo de combustible adicional, ni siquiera para cubrir una posible emergencia. 

El 20 y 21 de mayo de 1927, Charles Lindbergh fue el primer piloto en cruzar el Atlántico Norte en solitario a bordo del avión Spirit of Saint Louis, que unió Nueva York con Europa (París) en 33 horas y 30 minutos. 89 años después, Bertrand Piccard, presidente y precursor de Solar Impulse, ha realizado la misma proeza a bordo de un avión cien por cien solar. 

Esta travesía, de casi 6.300 kilómetros, era de hecho una de las etapas más complicadas del proyecto dada su duración, las condiciones meteorológicas y el tráfico aéreo propio de esta zona.

Los ingenieros de la compañía Altran, socio del proyecto desde 2003, han trabajado durante varias semanas con los meteorólogos y con los equipos del Centro de Control de Misión en Mónaco para calcular la mejor ruta.

“Un océano, un hombre, la inteligencia colectiva de un equipo, un avión… impulsado únicamente por la energía del sol. Cómo nos parecemos a los patrones de barcos de vela. Solar Impulse contribuye a abrir nuevas vías actuando con y no contra la fuerza de la naturaleza. Feliz vuelo a Bertrand y a todo su equipo”, comenta Roland Jourdain, navegante que ha cruzado más de 25 veces el Atlántico.

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